martes, 12 de noviembre de 2013

Pintura y poder

El Museo del Prado ofrece una exposición sobre Velázquez, en la que muestra una treintena de obras del famoso artista español.
Se trata de la actividad como retratista en los once últimos años del artista, y la continuación de esa labor por parte de Juan Bautista Martínez del Mazo y Juan Carreño, que hizo que su presencia no se acabara con las obras que él pintó. Once piezas con un nivel de calidad extremadamente alto, en el que el color es más denso y variado de lo habitual, y en el que los mundos femenino e infantil dominan por completo.

Un total de 26 de los 30 cuadros representan al rey, a su mujer o a sus hijos, cuyas vivencias personales llegaron a tener una repercusión a nivel europeo.
Se expone uno de los momentos más brillantes y con mayor personalidad de Velázquez y de la historia del retrato de las cortes españolas.
La importancia de las pinturas fue tal, que incluso llegaron a convertirse en objeto de intercambio diplomático.


La exposición nos permite, por otra parte, hacer una comparativa de los retratos que el artista hace en Roma, relacionados con la corte papal, y los bustos que hace en la corte madrileña. En los primeros, consigue una gama expresiva, mientras que en el segundo grupo, recupera el hieratismo y la distancia de antes.

La llegada de una nueva reina a Madrid (Mariana de Austria), y el posterior nacimiento de infantes y príncipes obligó a multiplicar el número de retratos, poniendo en marcha un taller activo.


Velázquez es, sin duda, uno de los puntos de referencia de nuestra memoria histórica. A lo largo de la historia, sus obras nos han valido para reflexionar sobre nosotros mismos. La exposición pretende seguir con las reflexiones introduciendo también a la familia real, dejando entre ver cómo los pintores, a través de sus obras, consiguieron plasmar momentos complejos de nuestra historia.

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