martes, 12 de noviembre de 2013

Paul Schrader. "The Canyons"

Paul Schrader, guionista, escritor y director, se crió en una familia cuya vida giraba en torno a la iglesia; en la cual no estaba bien visto ir al cine. Es por ello por lo que Schrader no vio una película hasta que cumplió los 17 años.


Ha sido recientemente galardonado con la Espiga de Oro de Honor en la Semana Internacional del Cine de Valladolid, y no le cuesta afirmar que el cine ha dejado de estar dentro de la cultura, porque, al igual que pasa en la política o en la música, el cine está fragmentado.
Su comparación con el cine que se hacía en los 60 y 70 y el cine de ahora es tajante. Asegura que antes, el cine era necesario para ayudar a comprender a la gente lo que sucedía, cosa que hoy en día no pasa. El cine siempre jugó un papel central en la discusión (sobre los derechos civiles o la emancipación de la mujer, entre otros), y ahora mismo, todo se mueve por máquinas que escuchan y se comunican con otras máquinas.

Para él, las redes sociales han disgregado los debates e internet ha conseguido que solo hablemos con aquellos con los que estamos de acuerdo.
La diferencia de época la ve clara, y la atribuye a que los jóvenes de hoy no creen en el futuro y en que el de sus hijos vaya a ser mejor, lo que provoca un derrotismo que nunca antes había conocido.

Está convencido de que el concepto de grandes complejos cinematográficos está desapareciendo, y terminará por hacerlo por completo.


The Canyons” (haz click aquí si quieres ver el trailer) es su última película, pensada para la ineludible era post salas, y bajo el nuevo modelo económico (financiación a través de las redes sociales).
El director afirma cosas como que una pantalla en casa tiene más calidad que muchos cines, más cómodo, el sonido es mejor, la imagen más nítida y es, sobre todo, más barato.
El filme es una metáfora triste sobre el suicidio del cine. Está protagonizada por dos personajes provocativos y provocadores, Lindsay Lohan y James Deen, que tienen una relación que parece ser más un juego de posesión por parte del hombre en vez de el placer de ambos.

El guión, escrito por Bret Easton Ellis, está ambientado en el mundo del cine de Los Ángeles, en el que se pone en escena el submundo amargo de la industria de Hollywood a través de muertes, diálogos entre ficción y realidad, y calles sucias.

Paul Schrader muestra una vez más, su obsesión por el sexo, la pornografía, el poder y la sangre.

No hay comentarios:

Publicar un comentario